Estado Plurinacional de Bolivia

Eduardo Abaroa Hidalgo

Eduardo Abaroa Hidalgo

Eduardo Abaroa Hidalgo fue un comerciante y empresario Boliviano, honrado con el grado póstumo de Coronel del Ejército boliviano y considerado héroe de guerra.

Nació el 13 de octubre de 1838 en San Pedro de Atacama. Sus padres fueron Juan Abaroa y Benita Hidalgo. Se casó con Irene Rivero y tuvo cinco hijos. Abaroa era un contador y empresario que trabaja en una mina de plata localizada en el departamento del Litoral, territorio perteneciente en esa época a Bolivia.

Guerra del Pacífico

Con el estallido de la Guerra del Pacífico en 1879, que enfrentó Bolivia con Chile, se incorporó a las tropas bolivianas con el grado de coronel. Durante la invasión chilena, lideró la resistencia civil en la batalla de Topáter, donde falleció. En la actualidad, es considerado uno de los más importantes héroes bolivianos de la Guerra del Pacífico.

Batalla de Calama o del vado Topáter

Eduardo Abaroa Hidalgo fue el primero de los civiles en ofrecerse como voluntario al abogado y coronel de milicias Ladislao Cabrera. Se convirtió en su brazo derecho para los preparativos de la defensa. Cuando todo estuvo listo, Cabrera le aconsejó que volviese al lado de su familia. Él contestó:

Soy boliviano, esto es Bolivia y aquí me quedo.

Nota: según otros documentos, la respuesta de Eduardo Abaroa habría tenido lugar en el consulado de Francia en Antofagasta entre Eduardo Abaroa, quien dirigía la resistencia civil, y el coronel Villagrán, a cargo de la invasión chilena). Las tropas chilenas provenían de Antofagasta vía Caracoles en una marcha a pie y en pleno desierto de 230 kilómetros aproximadamente. Esas fuerzas venían a cargo del teniente coronel Eleuterio Ramirez Molina.

Durante la batalla de Topáter (23 de marzo de 1879), el primer choque armado de la guerra, el coronel Eduardo Abaroa era parte de una fuerza boliviana reducida en número, cuya misión era defender un puente (actual puente Topáter) que cruza sobre el río Loa y era la vía de acceso por el lado sur a la ciudad de Calama. Eduardo Abaroa no fue militar en vida y su título de coronel fue otorgado post mortem por el estado de Bolivia y en reconocimiento de su entrega y valor demostrada en defensa de territorio patrio. En ese entonces, San Pedro de Atacama, era un cabildo o departamento de Bolivia.

Se lanzó a la lucha con inquebrantable decisión. No le bastó quedarse en una de las trincheras del Topáter. Cruzó el río encabezando al mayor Patiño, el oficial Burgos y los ocho fusileros. Patiño, Burgos y los soldados cayeron prisioneros. Él permaneció en una zanja armado con su Winchester —que llevaba desde el principio— y junto a otros dos recogidos de compañeros caídos a su lado. El peón que vino con él desde San Pedro de Atacama lo ayudaba a cargarlos.

El subteniente chileno Carlos Souper narró en una carta que se publicó en un diario de Valparaíso:

Cuando el enemigo desamparó las trincheras fuimos avanzando, saltando fosos y cercas, llegando a un cerco chico, donde había muchos matorrales y un fosito de 10 varas de largo, con un puentecito de menos de una vara de ancho por donde había que pasar.

Nos sorprendió constatar que un boliviano desde dentro hiciera fuego a más de 100 hombres, entre caballería y el 2º de línea, que iban a pasar por allí. Pues amigos, nos dio balas duro y fue imposible pillarlo por mucho que se lo buscaba.

El coronel Villagrán consideró la acción de Eduardo Abaroa como temeraria, pero patriótica, por lo cual al principio dio órdenes de no abatirlo. Sin embargo, luego de pasadas las horas y con soldados chilenos heridos, conminó a la rendición a Eduardo Abaroa. El coronel Villagrán no podía esperar más, y lanzó un grito a su oponente:

«¡Ríndase y le concedo la vida!»

El coronel Villagrán grito resonó en el Paso Topáter, y la respuesta, plena de orgullo y llena de la sinrazón de los hombres que combaten, tiro su rifle al suelo y tronó en el aire:

«¿Rendirme yo ?… cobardes…¡Qué se rinda su abuela, carajo!»

Y en ese grito, con esa respuesta, el ciudadano Eduardo Abaroa pasó a la historia.

Muerte en combate

El coronel Villagrán no pudo esperar más ya que las fuerzas de Eduardo Abaroa causaba muchas bajas al ejército chileno y fue muy difícil dar con él entre las trincheras. El coronel Villagrán ordenó el disparo de los fusiles. Lo impactaron tres disparos, por lo cual quedó tendido y mientras intentaba seguir disparando, murió ante el asombro de los soldados chilenos que lo veían como una gran amenaza; junto a él cayeron 20 bolivianos.

Terminada la batalla, el cuerpo de Eduardo Abaroa fue enterrado con honores militares por el Ejército chileno, el día 23 de marzo en el cementerio de Calama. Su entierro fue hecho con honores de héroe: se efectuaron veintiún disparos en su honor y fue envuelto en la bandera chilena, a falta de una bandera boliviana para este póstumo homenaje.

Reconocimiento en Bolivia

  • El 23 de marzo de 1952, para el 73.º aniversario de su muerte, el Gobierno boliviano repatrió el cuerpo de Eduardo Abaroa, que fue escoltado hasta la frontera por el ejército chileno con honores militares, donde fue recibido por su símil boliviano.
  • En su exhumación se recuperaron restos de la bandera chilena con que fue enterrado y casquillos de las balas disparadas en su honor. Posteriormente fue enterrado con honores y en medio de una muchedumbre impresionante en la plaza de La Paz que lleva el nombre del héroe. La Plaza Abaroa también contiene una gran estatua de bronce del mártir boliviano, presentado en una postura desafiante, como él se habría presentado el momento antes de su muerte. Curiosamente, en vida Eduardo Abaroa jamás había visitado la ciudad de La Paz.
  • El patriota firmó toda su vida con «v»: Avaroa, pero en las décadas siguientes fue citado en la bibliografía con «b»: Abaroa. Así se apellidaron sus descendientes.
  • Su país lo honró con una serie de sellos postales en los que se citaron sus últimas palabras.
  • La provincia Avaroa fue llamada en su honor, además de la Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Abaroa.
  • El 23 de marzo, aniversario de la muerte de Abaroa, en Bolivia se recuerda como el Día del Mar, perdido en la Guerra del Pacífico en la cual se enfrentó Chile a la alianza Perú-Boliviana.

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